Queridos catequistas, son un tesoro precioso de la comunidad cristiana: gracias. Gracias, catequista, por estar ahí, en la brecha, todas las semanas… por dedicar tu tiempo y tu persona a otros, por “tomar parte en los duros trabajos del Evangelio” (2 Tim 1,6-8). Sé que no corren tiempos fáciles para la evangelización y la catequesis; quizá nunca lo fueron. Sé que te puede asaltar la pregunta: ¿Y total para qué? Un lamento y una
queja que no son superficiales. No te falta razón en parte, porque al final hay pocos frutos, o no se ven, y esto desanima. Tienes madera de héroe por no dejarte vencer por el desánimo y o la tentación de abandonar y dimitir.
Y, sin embargo, hoy te entregamos estas palabras para agradecer a Dios el don de tu vocación y elección, porque sí, fue Él quien te llamó y te eligió..... y tu respondiste sí. GRACIAS.
(CATEQUÉTICA, revista del Secretariado Nacional de Catequesis de España (Nº 186, abril-junio 2000, pp.261-278).
En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discipulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.
El acceso a lo real no es tan fácil ni inmediato como a veces damos por supuesto. No todos ante una misma realidad nos situamos en la misma perspectiva. Donde más diferencias se dan tal vez sea en nuestros juicios con respecto a determinadas personas. Ante ellas asumimos las más opuestas posturas. Precisamente esta situación es la que presenta el evangelio de hoy, que por otra parte es muy breve. Dos grupos de personas reaccionan de manera diversa ante el comportamiento de Jesús.
• Unos le admiran incondicionalmente. Quedaron deslumbrados por Él y lo buscan, lo siguen, lo agobian,… no le dejan en paz. Posiblemente sus intenciones no eran del todo limpias. Le buscaban por los beneficios que Jesús les proporcionaba y por la espectacularidad de sus curaciones y milagros. Su relación con Jesús era gratificante y divertida, pero efímera. El tono era de superficialidad.
• Otros, en este caso sus familiares y allegados, advierten su insólito comportamiento e interpretan que no está en sus cabales. Por eso, tratan de sacarle de la vía pública. Entienden que su comportamiento además de extraño es excesivamente notorio y esto podría acarrearles serios problemas. No estaban dispuestos a complicarse la vida ni a manchar su apellido. Su relación con Jesús se estaba volviendo peligrosa. De ahí su intento de “controlarle” poniéndolo bajo su custodia a buen recaudo.
¿Qué haría María? No me la imagino ni atemorizada por la conducta de su hijo, ni descontrolada por los éxitos clamorosos de su incipiente vida pública. Ella haría lo de siempre: No despreciar nada de lo que estaba viendo y oyendo, sino guardarlo en la molienda de su corazón hasta lograr entender. Llegar a comprender a Jesús es un camino largo, que exige primero de la memoria y que sólo se alcanza por una revelación, una luz de lo alto que ilumina, desvela y permite el acceso a la verdad. Solo se ve cuando se va más allá de lo que dictan los primeros sentimientos. Si María es nuestra madre y formadora, ¿Qué podríamos aprender hoy de ella?
El evangelio de hoy alude a una espléndida síntesis de pastoral vocacional. Alude a tres acciones que realiza Jesús para constituir el grupo de los Doce. Tales acciones, a su vez, se convierten en normativas para la promoción de todas las vocaciones cristianas. Desde esta perspectiva nos acercamos hoy a la Palabra. En cada bautizado ha de repetirse el triple proceso que ahora comentamos.
• Llamó a los que quiso. Lo primero es convocar, hacer una propuesta clara dirigida a personas concretas. Se trata de una elección. No pide voluntarios a mano alzada. Desconocemos los motivos por los que escogió a aquellos precisamente y no a otros con un mejor currículo. No hizo un casting para seleccionar a los candidatos más aprovechables. Ni siquiera nos consta que hiciese un sondeo previo, ni una consulta a expertos. El amor tiene sus razones que la razón no huele. La Iglesia necesita una pastoral vocacional que formule propuestas claras de seguimiento, sin mantenerse a la espera de voluntarios que llamen a la puerta.
• Los hizo sus compañeros. Antes de nada, Jesús quiso rodearse de amigos. No hay misión sin comunidad. No buscaba funcionarios, ni especialistas, ni profesionales. Buscaba amigos, personas con quienes estrechar una relación de conocimiento y amistad. El amor era su credencial. La relación personal con Jesús es condición necesaria en las cosas del Reino. No hay pastoral vocacional auténtica sin el conocimiento y la amistad con Jesús. Sin liberar espacios para el encuentro y la oración nunca puede haber auténtica pastoral de las vocaciones.
• Para enviarlos a predicar con poder… Quiso compartir con ellos sus sueños y convertirlos en sus colaboradores en el avance imparable del Reino. Pero el poder transmitido por Cristo no es como el que pasa de un presidente de gobierno a un ministro. Jesús no envía a los apóstoles a predicar “en su lugar”, sino para que estén “con Él”. De hecho, Él nunca los abandona, está presente continuamente y actúa siempre, aunque parezca que solo actúan los hombres. Pero el poder de estos hombres depende sólo del hecho de que son miembros del único Cuerpo de Cristo. La pastoral vocacional es misionera. Jesús convoca para la dispersión apostólica. Pero sólo comparte con sus amigos el poder que tiene para derrotar el mal.
Colaborar con Jesús en llamar, amar y enviar es la estrategia que mantiene la continuidad de la comunidad de Jesús. Es el único procedimiento de la auténtica pastoral vocacional.
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a orillas del lago y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Indumea, de Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Acudió a él una gran multitud, al enterarse de lo que hacía. Como había mucha gente, encargó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que no lo estrujaran. Pues había sanado a muchos, y a quienes padecían dolencias se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus impuros, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban: - “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero, Él les prohibía enérgicamente que lo descubrieran.
COMENTARIO
Los espíritu Inmundos en los tiempos de Jesús, es algo muy común. Tal vez, es que el termino nos suena a algo bastante misterioso, nos suena a fantasma o a algo tenebroso; en realidad de lo que se trata de de todas aquellas formas de pensamiento que se instalan en las personas que les impiden ser personas. Espíritu inmundo, es cuando reproducimos conceptos o practicas cargadas de violencia, o que se sustentan en la provocación del miedo, para evitar que las personas puedan opinar con libertad sobre situaciones que les preocupan. A estas personas Jesús también las invita a que no se dejen llevar por esas fuerzas, que sean capaces de liberarse de estas mentalidades para que sean dueños y dueñas de sus propias opiniones, y que no tengan miedo a decir lo que piensan y lo que sienten.
Del evangelio de hoy, cuyo tema central está en continuidad con el de días anteriores, rescatamos algunos detalles menores a los que a veces no prestamos atención.
• El lugar donde ocurren los hechos: la sinagoga. Jesús estaba en territorio enemigo: Entre la gente y ante la mirada inquisitiva de los adversarios. Moverse con soltura en esos terrenos requiere un notable nivel de libertad. Jesús es libre. No tiene por qué esconderse. Hace el bien a la luz. Esa es una primera lección. Esconderse no es por sistema una conducta sana ni justificable, aun cuando alguna vez sea prudente. • La orden dada al paralítico de colocarse en medio, a la vista de todos. Un hombre que no puede trabajar – la mano se identifica con el trabajo- es colocado en el centro, a la vista de todos. Ante él Jesús primero pregunta y, después, actúa. Este enfermo incapacitado no es solo protagonista, sino juez en la escena. El lugar del necesitado es el centro y ante él hemos de dar cuenta de nuestra conducta. Una vez más Jesús instituye tácitamente a los pobres como nuestros jueces. • La mirada de Jesús dolida y llena de ira por la obstinación. Es una de las veces en las que Jesús aparece caracterizado con emociones. Aparecen descritas sin pudor por el evangelista y nos introducen en el corazón sufriente del Maestro. Su alma desconoce la insensibilidad. La imperturbabilidad ante la necesidad o la justificación de la no intervención a favor del necesitado pone a Cristo de malhumor. A nosotros se nos debían saltar también las alarmas ante ellas. • Fuera de la sinagoga planean acabar con Jesús. No a la vista de todos, sino en secreto, en la oscuridad… en ese lugar donde el mal se hace fuerte porque es cobarde y no resiste la luz. Las tinieblas siempre tratan de aniquilar la luz. La cultura de la muerte es perversa: trata de eliminar a Jesús, de la forma que sea, por las buenas o por las malas, con hechos o con el olvido… La primera lectura relata la insólita victoria de David sobre Goliat y ambienta el evangelio con su perspectiva propia: En la debilidad está la fuerza. Es la cultura de la vida victoriosa. Dios se sirve a veces explícitamente de lo más débil para conseguir sus planes.
La religión nos puede liberar o bien paralizar. Y, al igual que la religión, cualquier otra dimensión fundamental humana puede liberarnos o someternos.
Aquí tenemos un ejemplo concreto de cómo la novedad de Jesús rompía los viejos esquemas. El mandamiento de no trabajar el sábado -con todo el sentido positivo que tiene, haciendo lugar al necesario descanso- en la anquilosada interpretación de algunos fariseos, se había vuelto una carga pesada, que aplastaba al hombre y le restaba vida y libertad. Jesús, como David, es capaz de hacer algo nuevo, inédito, y no por mero afán transgresor, sino para devolverle a la Ley de Dios su auténtico sentido.
En el evangelio alguna vez aparece Jesús ayunando, pero no canoniza en ninguna norma esta recomendable práctica. A lo más identifica como bienaventuranza “el hambre y la sed de justicia”. Pero este ayuno es de otro orden distinto, no necesariamente alimentario. En el relato evangélico que nos ocupa, añade algo más para el discernimiento: Hay algo que es superior al mismo ayuno y que lo relativiza: la presencia del “Novio” en medio de sus amigos. Coloca su relación con los suyos en un horizonte nupcial, de alianza. Con Jesús presente no cabe el duelo, sino la fiesta. Su cercanía es motivo superior de alegría incontenible y de la fiesta desmesurada. Ya habrá tiempo para el ayuno, cuando falte. El ayuno, según esto, tiene su sentido en su ausencia, en su espera,… es signo de la nostalgia, disposición de espera, sello de que nada llena de sentido y plenifica la vida como la cercanía del Hijo de Dios.
Jesús hoy no es visible, pero no es un ausente. Reconocerle en su comunidad requiere una especial sensibilidad y, además, capacidad de acogida. Esta es la llamada que hoy nos dirige la Palabra: Cambia tu mirada, ensancha tu corazón, reconoce en la fe su presencia y hazle fiesta… No vayamos a recibir el reproche que Samuel hace a Saúl, tal como relata la primera lectura de hoy: “¿Por qué no has obedecido al Señor?”.
Unos
días después, Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba
en la casa.
Se
reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y
él les anunciaba la Palabra.
Le
trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.
Y
como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo
sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla
con el paralítico.
Al
ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te
son perdonados".
Unos
escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:
"¿Qué
está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los
pecados, sino sólo Dios?"
Jesús,
advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando?
¿Qué
es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o
'Levántate, toma tu camilla y camina'?
Para
que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de
perdonar los pecados
-dijo
al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu
casa".
El
se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente
quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada
igual".
Dios tiene muchos medios para lograr esa renovación de nuestra mente, algunos de los, su palabra nos alimenta, nos santifica, nos ilumina
Comentario al Evangelio: San Marcos 1,40-45
El cuerpo humano es una maravilla. Células, tejidos, órganos... conexiones, movimientos, respuestas. Si no existiera, costaría trabajo siquiera pensarlo. ¿Y qué decir del alma humana? Más increíble todavía: percepciones, memoria, lenguaje... capacidad de amar y ser amado, libertad, apertura a lo Absoluto. De la complejidad y maravilla de ambos se entiende su fragilidad. Algo puede fallar.
Al vivir en sociedad, también formamos parte de un “cuerpo social” y un “alma social”. Y lo que recibimos de los demás influye poderosamente en nuestra vida, para bien o para mal.
Hoy el evangelio nos habla de enfermedad. Una de las comunes en el tiempo de Jesús: la lepra. En el antiguo Israel, los que tenían esta enfermedad eran apartados de la sociedad, siendo considerados malditos. Puede representar a cualquier dolencia, en el cuerpo o en el alma, que afecta al ser humano y le disminuye en su actividad y en sus relaciones con los demás, hasta llegar a oscurecer la vida recibida.
Jesús aparece como el que se acerca a toda enfermedad y dolencia, y atreviéndose a tocar a la persona, puede aliviarla y reconfortarla de una manera impensable. Porque es el Hijo del Dios que rompe las barreras y quiere traer vida, y vida para todos.
Hoy puede ser un buen día para, desde tus enfermedades y dolencias, presentarte humilde al Señor: “Si quieres, puedes limpiarme”. Y déjate confortar por Él. Para seguir caminando. Porque la tierra prometida está más cerca que cuando empezaste a caminar. Aunque a veces no te lo parezca.
La
formación permanente de los catequistas comprende varias dimensiones, la más
profunda hace referencia al ser del catequista, a su dimensión humana y
cristiana.
La
formación, ha de ayudar a madurar, ante
todo, como persona, como discípul@ y misioner@l,
para aprender a vivir en comunidad (DGC 238). Es facilitar el descubrimiento y
desarrollo de sus valores humanos y espirituales, su vocación y misión, sin
olvidar que ésta es una realidad dinámica como tarea de toda la vida.
Entraron en Cafarnaún, y cuando
llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban
asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no
como los escribas. Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu
impuro, que comenzó a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?
¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre". El
espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese
hombre. Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es
esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los
espíritus impuros, y estos le obedecen!". Y su fama se extendió
rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.
Fiesta, con la cual se
cierra el tiempo litúrgico de Navidad
Normalmente
el domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía es dedicado a celebrar el
bautismo de Cristo, este año se celebra el lunes 9 de enero y señala la
culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es
también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo
ordinario
Cuando
Cristo se metió en la cola para esperar su turno de ser bautizado, seguramente
San Juan Bautista no sabía qué hacer. Llegó el Mesías delante de él y pidió el
bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti,
¿tú vienes a mí?” (Mt 3,14).
El Catecismo hace referencia a esta actitud
humilde de Cristo en el n.536:
Hay
una diferencia importante entre los dos bautismos:
El de Juan: con agua, exterior,
signo de arrepentimiento para el perdón de los pecados.
El de JESÚS: con Espíritu Santo,
renovación interior que nos hace "partícipes de la naturaleza divina”
"No
soy digno ni siquiera de desatar la correa de su sandalia..." trabajo
reservado al más inútil de los esclavos... Juan destaca la infinita distancia
entre él y Jesús...
Descubramos
nuevamente él "modo" que Dios emplea para salvarnos: hoy se pone en
la fila de los pecadores, y aunque no lo necesitaba, se somete también a un
bautismo de penitencia... Se ha hecho semejante a nosotros en todo, y por eso
no se avergüenza de colocarse en la fila de aquellos que se preparaban para la
llegada del Reino de Dios... así como tampoco se avergonzó de nosotros cuando
tomó sobre sí todos nuestros pecados, y subió a la Cruz como si fuese un
delincuente...
Pero el bautismo que recibió Jesús fue muy
"especial": ciertos hechos nos indican que con Él comienza un nuevo
bautismo:
El cielo
abierto (ya nunca más cerrado por los pecados, como hasta este momento) Es
decir, comienza una nueva etapa de relación entre Dios y los hombres: el Cielo
viene a nosotros, y nosotros vamos allá: viene con Cristo y el Espíritu Santo. Llega
todo, porque Dios mismo viene, y Él será para nosotros y nos dará todo. Estamos
frente al comienzo de una nueva humanidad, divinizada.
En
la proposición que San Marcos hace en su Ev. el Padre no "presenta" a
su Hijo (“Éste es mi Hijo amado”), sino que se dirige a Él (“Tú eres mi
Hijo...”): Cristo nos representa a todos, que desde ese momento pasamos a ser
hijos amados, complacencia del Padre... Cuando somos bautizados, esta vocación
eterna se verifica efectivamente, verdaderamente: somos una nueva creación. Por
lo tanto, nuestra dignidad, nuestra gloria, y nuestro compromiso pasa por VIVIR
NUESTRO BAUTISMO...
Hoy
la Iglesia celebra la Epifanía para recordar la Manifestación del Señor a todos
los hombres con el relato de los Magos de Oriente que nos narra el Evangelio. Aquellos hombres que buscaban ansiosamente simbolizan
la sed que tienen los pueblos que todavía no conocen a Jesús.
La
Epifanía, en este sentido, además de ser un recuerdo, es sobre todo un misterio
actual, que viene a sacudir la conciencia de los cristianos dormidos.
Para
la Iglesia la Epifanía constituye un reto misional: o trabaja generosa e
inteligentemente para manifestar a Cristo al mundo, o traiciona su misión. La
tarea esencial e ineludible de la Iglesia es trabajar para llevar a Cristo a
todos aquellos que no lo conocen.
La
llegada de los magos, que no pertenecen al pueblo elegido, nos revela la
vocación universal de la fe. Todos los pueblos son llamados a reconocer al
Señor para vivir conforme a su mensaje y alcanzar la salvación.
La
descripción que hace el Evangelio de la llegada de los magos a Jerusalén y
luego a Belén, la reacción de Herodes y la actuación de los doctores de la ley,
encierra una carga impresionante de enseñanza
¿Qué es la evangelización? Es la labor que realiza la Iglesia para
sembrar el evangelio en todos los hombres. Es la comunicación del evangelio. Se
desarrolla en tres grandes tareas:
Enseñar a los hombres el mensaje de Cristo.
Santificar a los hombres distribuyéndoles la gracia.
Guiar a los hombres hacia Dios, en las variadas situaciones de
esta vida.
Ministerio de la palabra en la evangelización de la Iglesia:
Para poder realizar nuestra tarea, necesitamos ubicar y Diferenciar
la evangelización de la catequesis. La Iglesia realiza su labor de enseñanza
por varias actividades. Todas ellas forman el conjunto de acciones que llamamos
el Ministerio de la Palabra en la Iglesia:
Primera evangelización: es la primera presentación del mensaje
evangélico. Tiene por objetivo provocar la conversión a Cristo de quien no se
sabe llamado por Dios a seguir a su Hijo. Es el kerigma de la Iglesia dirigido
a los no cristianos y también los bautizados que necesitan hacer una opción
consciente por Cristo.
Catequesis: es la
profundización en el mensaje evangélico para educar la fe. (CIC n.5)
Predicación: es la
presentación del mensaje evangélico un contexto generalmente litúrgico y tiene
por objetivo vivir integralmente el
momento presente.
Teología: es el
estudio científico de la fe. Como es estudio, se realiza sólo con la
inteligencia. Como es científico, requiere de un método y de una terminología
especial. Como es sobre la fe, presupone que se tiene ya la fe. Evangelización, Enseñar
Primera evangelización: Catequesis
Predicación: Teología
Santificar: Sacramentos
Liturgia: Oración individual
Guiar. Legislar, Dar consejos,
Vivir la caridad y la justicia, Renovar las estructuras temporales
Diferencias y cercanía entre evangelización, catequesis y otras
actividades evangelizadoras de la Iglesia.
Como hemos visto en el cuadro anterior la catequesis es una parte
integrante del mundo de la evangelización, así como otras actividades
evangelizadoras de la Iglesia. Pero unas con otras interactúan para dar una
mejor visión integral del cristiano para cumplir su misión. Indudablemente
vamos a necesitar de todas estas facetas de la evangelización en la catequesis
como veremos más adelante.
2. La catequesis
como educación de la fe
Ahora, explicamos la definición de catequesis:
La catequesis es profundizar en el mensaje evangélico para educar
la fe.
Profundizar: es
conseguir más de lo que se tiene. Por eso, la catequesis no es el primer paso
hacia la fe. Se presupone que ya se consiguió con la primera evangelización.
Mensaje evangélico: es la doctrina de Cristo. Pero entendida como
la ve la Iglesia.
Educar: es busca hacer crecer la semilla que Dios depositó en el
alma el día del Bautismo. No busca tanto dar muchas informaciones sobre el
mensaje de Cristo
Fe: es aceptar
lo que Dios nos propone. Requiere:
Entendimiento (acto de inteligencia). Pero nunca podemos llegar a
abarcar totalmente la grandeza infinita de Dios.
Aceptación (acto de voluntad). Después, la voluntad decide si
acepta o no los datos que ha recibido la inteligencia.
Gracia de Dios. Como la voluntad no recibe con total seguridad
sobre cuánto le presenta la inteligencia, necesita la ayuda de la gracia para
aceptar lo que está más allá sus posibilidades
3. La
catequesis como ciencia y como acción
La catequética es la ciencia que estudia cómo hacer mejor la
catequesis. Y, como todas las ciencias, tiene que actuar con un método
científico. Emplea además un lenguaje técnico y preciso. Pero, es diversa de la
teología como una ciencia.
La catequesis es además una acción. La catequesis trata la fe como
un tesoro para transmitirlo a alguien, al hombre de la calle. Tiene que llegar
a todo los estrados sociales y culturales. Tiene que dar repuestas a muchas
preguntas simples e intranscendentes. Pero siempre son preguntas que tocan la
vida diaria y los conflictos de las personas comunes.
Toda esta semana se han dado citas los
catequistas de esta unidad pastoral. Catequesis Familiar (Guías y ACN), de
bautismo, de novios, de Confirmación Jóvenes y Adultos, para seguir avanzando
en ser discípulos y misioneros que se encuentran con el Señor y lo anuncian. Se
da término con un paseo a las Rukitas de Reñaca el día sábado 07 de enero.