06 junio 2013

MEDITACIÓN SOBRE EL CORAZÓN DE JESÚS
¿Cómo entender hoy la “devoción al Sagrado Corazón de Jesús”? ¿Sigue siendo un  lenguaje válido para el cristiano del siglo XXI? ¿Qué hay de forma y qué hay de fondo? o ¿cómo ir más allá de ciertas imágenes y formulaciones que remiten a teologías de épocas pasadas?

Distingamos lo que nos parece central y duradero, dejando de lado lo que pertenece a formas propias de ciertas épocas o sensibilidades particulares. Hablaremos sólo de lo que nos parece más importante al mirar el Corazón de Jesús. Al entrar en la hondura del sentir y del querer de Jesús encontramos, al menos, cuatro impulsos:

I.                   Un corazón ofrecido, entregado, disponible por completo al Padre.
II.                 Un corazón humano que ama como nunca nadie ha amado.
III.              Un corazón humano que quiere ser amado
IV.              Un corazón que siente el dolor de los pobres y desea reparación.



I.                   Tal vez la disposición más característica del Corazón de Jesús es su actitud de amorosa ofrenda al Padre. Está del todo disponible para cumplir la voluntad del Padre, está ofrecido en oblación de amor para salvación de toda la humanidad. Su actitud fundamental es de generosa entrega, de auto donación, en amor a su Padre y a sus hermanos. No hay en él asomo de mezquindad, de egoísmo, de estar centrado en sí mismo. Es el hombre para los demás, al servicio de la misión que el Padre le encomienda. Un corazón que muere a su propio querer, un corazón anonadado, humilde, obediente, a la vez que valiente y amante.

Cuando Pablo invita a los Filipenses a tener los mismos sentimientos de Cristo y luego desarrolla el bello himno cristológico (2,5-11), nos invita a este tipo de identificación con Cristo. Nos propone unirnos al sentimiento de amorosa entrega de Jesús.
La mejor expresión de su auto donación y el retrato máximo de su Corazón entregado lo encontramos en la imagen del costado abierto del Crucificado, del cual brotó sangre y agua (Jn 19,34).

Jesús anticipó y expresó de manera inesperada esta entrega de su Corazón en los gestos y palabras de la Última Cena. “Tomen y coman todos de él, esto es mi cuerpo, entregado por ustedes.” (…) “Esta es mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna, derramada por ustedes…” Esa noche Jesús dejó instituido como signo y sacramento el impulso de amor permanente de su Corazón entregado por nosotros. Aceptaba, por amor, la dolorosa e injusta muerte que le era impuesta. Aceptaba dar la vida por los suyos, demostrando el amor más grande.

Jesús me invita a asociar mi corazón al suyo, haciendo mío su querer y su sentir. Esa es la actitud interior fundamental que nos propone vivir. Entregar la vida para la misión, ofrecer de corazón mi día y mis obras para el servicio del Reino. Es vivir la espiritualidad eucarística, “por Cristo, con Él y en Él”, Cristo ofrecido en la Eucaristía y nosotros con Él.

II.                Nunca nadie amó como Él.
Los pobres, los pecadores, los enfermos, los niños, los marginados, todos encontraron refugio y consuelo en el cariño y la bondad de Jesús que “pasó haciendo el bien” (Hch 10,38). Fue el rostro amable de Dios para los abatidos y los desesperanzados, que recibieron acogida, comprensión, aliento. Del amor abundante de ese Corazón los humildes recibieron dignidad y vida nueva.

El amor más grande, el amor que da la vida por los suyos (Jn 15,13), el amor que sale a nuestro encuentro en ese Corazón, es:
·        Amor gratuito, incondicional, sin marginaciones (Mt 5,44).
·        Amor sin medida, “Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mí” (Jn 15,9).
·        Amor de amistad, “los llamo mis amigos” (Jn 15,11-17).
·        Amor valiente, no teme enemistarse con los poderosos (Mc 3,1-6).
·        Amor tierno, abraza a los niños (Mc 10,13-16).
·        Amor misericordioso, “...Yo tampoco te condeno” (Jn 8,11)
·        Amor que corre a darnos su perdón (Lc 15,11-32).
·        Amor paciente y humilde (Mt 11,29).
·        Amor desafiante, que invita a seguirlo (Mc 10,21).
·        Amor que siente compasión de la muchedumbre, “que estaban como ovejas sin pastor” (Mc 6,30-44)
·        Amor ofrecido a los que nadie amaba (Lc 7,36-50)

Este es el amor ardiente e incontenible que está en el Corazón de Jesús, el corazón más humano de todos, por ser también divino. Hoy el Resucitado nos sigue amando con ese mismo corazón humano, en su plena humanidad glorificada. “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).

En este Corazón queremos hacer nuestra morada. Él suple con su infinita misericordia nuestras limitaciones e incoherencias. A Él nos acogemos con la confianza de no ser rechazados, porque su amor sana nuestras miserias. Entendemos así y nos hacemos cargo de las palabras de Juan Pablo II: “es urgente que el mundo sepa que el Cristianismo es la religión del amor.”

III.              La piedad clásica del Sagrado Corazón de Jesús invita a una oración de reparación ante los ultrajes que sufre un Corazón que tanto ha amado a la humanidad y que no recibe más que desprecios e indiferencia, un Corazón triste por la ingratitud del mundo.

“He aquí este Corazón que tanto amó a los hombres hasta consumirse para testimoniarles su amor. Y como reconocimiento sólo recibe de la mayoría ingratitudes, por las irreverencias y sacrilegios, y por la frialdad y desprecio que tienen conmigo en este Sacramento de amor. Y lo que me duele más es que son corazones a mi consagrados que también proceden de esta manera.” (Palabras de Jesús a Santa Margarita María en junio de 1675)

Este lenguaje quejumbroso y sentimentalista puede hoy chocar nuestra sensibilidad moderna, pero nos da luces para entender mejor la verdadera humanidad de Jesús y tomar conciencia de una dimensión que nos resulta sorprendente: Jesús, al igual que nosotros, necesita cariño. Él fue hombre como nosotros somos hombres, en todo lo que esto significa, también en sus sentimientos, en sus penas y alegrías, en sus necesidades de afecto. El hecho de ser también Dios no le resta nada a su verdadera humanidad. Le gusta que lo quieran, tal como nos ocurre a todos nosotros, y le duele el rechazo. Esto es simplemente un resultado de la Encarnación. Recordemos el grito de San Francisco de Asís recorriendo Umbría: “¡El amor no es amado!”.

Causa de profundos sufrimientos para Cristo durante su vida terrena fue la incomprensión de muchos, la violencia de sus enemigos, y el rechazo de su propio pueblo a su oferta de gozo y salvación en el Reino de Dios. Llegó a llorar sobre Jerusalén al sentir este rechazo (Lc 13,34-35). Un corazón que experimenta estas tristezas queda maltrecho y herido, requiere del afecto y la amistad de los amigos verdaderos.

Jesús eligió discípulos para la misión del Reino porque no quería estar solo, porque le gustaba tener amigos (nos lo dice Mc 3,14: “los eligió para que estuvieran con él”), porque su Corazón los necesitaba. Sufre la humana soledad y tristeza cuando ellos no confían en él, lo abandonan o dejan de seguirlo. Esperaba de ellos fidelidad y apoyo en sus momentos difíciles. La noche de la Última Cena les pide con cierta nostalgia: “permanezcan en mi amor” (Jn 15,9).

La humanidad de Jesús deseosa de ser querida no es anulada por la resurrección, pues a orillas del lago de Tiberíades el Resucitado le reclama a Pedro su amor: “Simón, ¿me amas?” (Jn 21,15). El Amor pide ser amado, incluso en su actual estado glorioso.
Pero también notamos otro aspecto al mirar este Corazón que desea nuestro amor: Jesús no sólo quiere ser amado, y se entristece cuando es olvidado, sino también se alegra enormemente con el amor que le podemos dar, desde nuestra pequeñez y pobreza. No hay duda que también su Corazón está muy lleno de alegría, ya desde antes de su resurrección (Jn 15,11). El vencedor gozoso sobre la muerte ahora también se alegra intensamente con nuestro corazón ofrecido con generosidad.

No sería fiel a la realidad del Corazón de Jesús quedarnos sólo con su tristeza por el amor rechazado. ¡Él es ante todo un Corazón feliz! Feliz con sus hijos e hijas, feliz de que estemos con él, feliz cuando ve nuestras luchas honestas por ser más fieles y mejores apóstoles. Feliz con la sonrisa de los niños y el amor de una mamá. Está contento cuando a los pobres (muchas veces nosotros mismos) se les anuncian Buenas Nuevas. Él se goza con nosotros y le gusta querernos, nos alienta en los esfuerzos pastorales y se alegra con nuestros logros (que en realidad son de él).

IV.             Hay un cuarto tema cristológico al que nos remiten las tristezas que siente el Corazón de Jesús. Esta mirada nos ayuda a entender su identificación con los pobres y aclara y actualiza el tema de la reparación, tema central en esta espiritualidad.
El Corazón misericordioso de Jesús siente especial predilección y compasión por aquellos que la sociedad olvida y desprecia, los humildes y pequeños. Como el corazón de una mamá, Dios desea dar más cuidado a los más desvalidos.

Hoy Jesús está triste por el dolor de sus hermanos y hermanas los pobres y sufridos de esta tierra, con los cuales Él se identifica (“Tuve hambre, y no me dieron de comer…” - Mt 25). Su Corazón en extremo sensible los ama con un cariño especial. Siente gran dolor al ver a tantos de sus pequeñitos tratados con cruel injusticia, y ver que el sueño de un mundo más humano por el que murió sigue como tarea por hacer.
Lejos de un sentimentalismo auto referente, la verdadera tristeza del Corazón de Jesús es entonces el dolor de todos los no amados de la historia, de los tristes por su soledad y miseria, de los perdedores y abandonados. En ellos Jesús sigue sufriendo y para ellos Jesús pide amor y justicia, que es la reparación que más le interesa (Is 58: “El ayuno que me agrada es que abran las prisiones injustas”).

Aliviamos y “reparamos” su corazón afligido cuando socorremos al hermano pobre y desamparado, cuando atendemos al necesitado, cuando hacemos justicia.


A este tipo de amor nos llama la espiritualidad del Corazón de Jesús, porque así nos ama él. Amar entregando la vida como él la entregó. Amar con gratuidad, sin esperar nada a cambio. Amarlo a él porque a su corazón humano le gusta que lo quieran. Amar como él amó, amar a quienes él amó. 

(Claudio Barriga, sj, febrero 2007)

24 mayo 2013

INVITACIÓN IMPORTANTE


Queridos(as) Catequistas:En este tiempo de gozo por la fiesta de Pentecostés vivida hace poco, reciban nuestro cariñoso saludo junto con una interesante invitación.

El padre Gonzalo Bravo (párroco de "La Matriz" en Valparaíso), nos invita, a nombre de la Asociación Bíblica Chilena, a la Conferencia Pública del afamado biblista español, Profesor Santiago Guijaro. Él es un sacerdote español que, actualmente preside la Asociación Bíblica Española. Es un reconocido autor sobre diversas materias de la Biblia. Para conocer un poco más sobre el Padre Santiago, se puede ver link: Santiago Guijarro Oporto

La charla se realizará, si Dios quiere, el Jueves 30 de mayo a las 19 hrs. en la Sala Quinto Centenario de la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Av. Brasil 2950, frente a estación Barón de Merval).
Por tratarte de una actividad relevante, les rogamos puntualidad y mucha alegría en la participación. 
El tema de la Charla es la fe en torno al 'Primer anuncio en Jerusalén'.

Esperamos que con esta ocasión, podamos seguir caminando en este año de la fe y, sobre todo, reflexionar en torno a la fe con una persona altamente competente, sencilla y generosa, quien ha pensado especialmente en este encuentro con las diversas comunidades.

Dios permita que nos veamos el Jueves a las 19 hrs.
Un abrazo grande y fraternal.
En Cristo y María,

P. Gonzalo Bravo A.
Comisión Diocesana de Catequesis

17 mayo 2013

PENTECOSTÉS


Fiesta de la Iglesia

Pentecostés es la culminación de la fiesta de la Pascua, la celebración del misterio de la resurrección de Jesús, celebración que ha durado cincuenta días. Hacemos memoria, recordamos, que la primera comunidad de los cristianos recibió el impulso y el don que les hizo capaces de superar el miedo, de anunciar la Buena Noticia de Jesús de Nazaret a todas las gentes. Nosotros, reunidos en la Iglesia por la acción de ese Espíritu, también hemos recibido ese don, también estamos comprometidos con la tarea de anunciar el Evangelio. Para eso hemos sido convocados, para extender el destino de bienaventuranza que Dios ha preparado para todos los seres humanos, para crear una humanidad nueva donde el pecado sea superado con el perdón, y donde las diferencias no sean armas de separación sino dones para la edificación del bien común, de una sociedad alegre y en paz.

El Domingo de Pentecostés (cincuenta días después de la Pascua) nos muestra, con la proverbial primera lectura (Hechos 2,1-11), que las experiencias de Pascua, de la Resurrección, nos han puesto en el camino de la vida verdadera. Pero esa vida es para llevarla al mundo, para transformar la historia, para fecundar a la humanidad en una nueva experiencia de unidad (no uniformidad) de razas, lenguas, naciones y culturas. Lucas ha querido recoger aquí lo que sintieron los primeros cristianos cuando perdieron el miedo y se atrevieron a salir del «cenáculo» para anunciar el Reino de Dios que se les había encomendado.
Todo el capítulo primero de los Hechos de los Apóstoles es una preparación interna de la comunidad para poner de manifiesto lo importante que fueron estas experiencias del Espíritu para cambiar sus vidas, para profundizar en su fe, para tomar conciencia de lo que había pasado en la Pascua, no solamente con Jesús, sino con ellos mismos y para reconstruir el grupo de los Doce, al que se unieron todos los seguidores de Jesús. Por eso, el día de Pentecostés ha sido elegido por Lucas para concretar una experiencia extraordinaria, rompedora, decidida, porque era una fiesta judía que recordaba en algunos círculos judíos el don de la Ley del Sinaí, seña de identidad del pueblo de Israel y del judaísmo. Las pretensiones para que la identidad de la comunidad de Jesús resucitado se mostrara bajo la fuerza y la libertad del Espíritu es algo muy sintomático. El evangelista sabe lo que quiere decir y nosotros también, porque el Espíritu es lo propio de los profetas, de los que no están por una iglesia estática y por una religión sin vida. Por eso es el Espíritu quien marca el itinerario de la comunidad apostólica y quien la configura como comunidad profética y libre.

La Promesa del Padre

Poco antes de ascender al cielo, Jesús había mandado a sus discípulos «que no se ausentasen de Jerusalén, sino que esperasen la Promesa del Padre». Ciertamente los apóstoles se habrán preguntado: ¿Cuál promesa? Por eso Jesús continúa: «Seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días». Y aclara más aún: «Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra» (Hch 1,4.5.8). Y luego Jesús fue llevado al cielo. Después de esta precisa instrucción de Jesús, nadie se atrevió a moverse de Jerusalén. La «Promesa del Padre» había de ser un don de valor incalculable que nadie se quería perder. Es así que cuando volvieron del monte de la Ascen­sión, los apóstoles subieron a la estancia superior, donde vivían, y allí se dispusieron a esperar. El relato continúa nombrando a todos los apóstoles, uno por uno; a esta cita no falta ninguno, ni siquiera Tomás: «Todos ellos perseveraban en la oración con un mismo sentir, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos» (Hch 1,14). Allí estaba congregada la Iglesia fundada por Jesús alrededor de la Madre del Maestro Bueno: María de Nazaret. La naciente Iglesia estaba a la espera de algo que no conocía y que vendría en fecha incierta. Mientras no llegara, no podía moverse. La Promesa del Padre llegó el día de Pentecostés, que era una fiesta judía que se celebraba cincuenta días después de la Pascua de los judíos. Entonces comenzaron a moverse...


15 mayo 2013

DÍA DEL CATEQUISTA 2013

Un día para los catequistas

Como cada año, antes de la fiesta de la Ascensión del Señor, nos reunimos a celebrar el Día del Catequista, bajo el lema: Celebramos la fuerza y belleza de nuestra fe. Junto con las fotos de la celebración de este año, les ofrecemos algunas ideas para reflexionar y profundizar acerca de nuestra misión.

Comprendemos que Cristo antes de volver a la Casa del Padre, a su Casa, encomienda a los apóstoles -y con ellos a cada uno(a) de nosotros(as)- continuar su misión. Podríamos decir que el Señor nos hereda cada una de sus palabras, gestos y motivaciones pero no sólo para gozarlas, sino que para compartirlas y así continuar diciendo y haciendo lo que Él diría y haría si estuviese físicamente con nosotros. Entendemos, por tanto, que la misión de un catequista es hacer presente la Buena Noticia de Jesucristo en lo que va viviendo, a través del testimonio que surge únicamente de la experiencia personal de Dios. No podemos callar lo que hemos visto y oído (Hch 4, 20), es necesario compartirlo, anunciarlo, gritarlo pero no como una teoría o como un cuento muy bien aprendido, sino como parte esencial de mi vida. No da lo mismo la vida con Cristo que sin Él; tengo una Buena Noticia que compartir con los que me rodean. 
La parábola del sembrador (Mc 4, 3 - 9), es la que una vez más nos anima a seguir con esta importante y delicada misión. Habitualmente nos identificamos con la tierra que recibe la semilla de la Palabra de Dios y que de distintas maneras favorece o no el crecimiento para obtener los esperados frutos... sin embargo, nuestra labor como catequistas es la del sembrador que no se desanima por la semilla que cae al borde del camino, ni por la que crece entre espinas o la que ilusiona con un rápido crecimiento pero termina sin dar fruto por falta de raíz. Cada uno de nosotros, tal como Jesús, volvemos a poner nuestra confianza en el Dueño de los campos que nos envía a sembrar su semilla, sin pretender que el éxito de nuestra misión esté en nuestras manos.
El campo es del Señor, lo mismo que la semilla. A nosotros nos queda, una vez más renovar nuestra fe y esperanza en Él que hace posible nuestro apostolado y hace posible que la semilla crezca y dé fruto abundante.
Que en las proximidades de la fiesta del Espíritu Santo, podamos profundizar en nuestro ser de catequistas: instrumentos (como el sembrador) de Dios para que nuestro mundo tenga vida, Vida en abundancia.

Comisión Diocesana de Catequesis
Fotos Día del Catequista

10 abril 2013


A LA IGLESIA QUE AMO
La alegría de la Pascua en la Iglesia

Discípulos de Cristo: La Pascua es una invitación serena y honda a la alegría porque celebramos la victoria definitiva de Cristo sobre el pecado y la muerte. 
Es la celebración de la reconciliación del mundo con el Padre y la unidad del género humano. Con Cristo ha venido una nueva creación. 
Todo es nuevo, distinto. Los hombres deben tener una nueva forma de mirar, de oír, de gustar, de ser. Todo lo que existe es distinto.

La responsabilidad de la Pascua para todos nosotros está en que toda esta novedad la tenemos que hacer transparente y comunicativa. Es la novedad de haber hecho realidad en nuestra vida el contenido de aquellas palabras del Evangelio: «Hemos visto al Señor» 
(/Jn/20/25). Haber visto al Señor supone una experiencia inigualable. 
Supone haber tenido lo que nunca jamás uno se hubiera imaginado.

Todos habremos experimentado algún momento en especial cercanía a Cristo y lo a gusto que nos hemos encontrado. Son estos momentos que nunca cambiaríamos por nada, ni por nadie. Son momentos en que decimos sin miedo a confundirnos, ni a quedar en ridículo, ni a 
importarnos el qué dirán: «Hemos visto al Señor» en la fe. La alegría que en esos instantes está en nuestra vida es indescriptible.


ALEGRIA/SIGNO: Pues bien, el signo de una existencia cristiana verdadera es la alegría. Y la alegría es el mejor testimonio de la autenticidad de una vida. En el cristianismo, no se trata de ser individualmente alegres. Se trata fundamentalmente de formar comunidades pascuales que irradien cotidianamente la alegría. Urge recuperar la alegría de la Pascua, que es distinta a otras alegrías superficiales y pasajeras. El signo de descomposición de una comunidad cristiana es la tristeza, la amargura, el pensar mal de los demás, los miedos diversos que podemos sentir y que parece que se instauran a perpetuidad en nuestra vida. Es necesario que 
escuchemos muchas veces aquellas palabras del Evangelio: 
«Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado en el lado derecho, vestido con una túnica blanca, y se asustaron. Pero él les dice: no os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no está aquí» (Mc 16,5-ó). 
Novedad y alegría de la Pascua: La Pascua nos pone ante la inevitable y gozosa exigencia de lo nuevo en el mundo, en la historia y en nosotros mismos. En la Pascua celebramos la Vida. Esa Vida que no acaba, que alienta en el camino, que da seguridad absoluta en la inseguridad, que da valor en el miedo, que da fortaleza en la debilidad, que da alegría en la cruz y el 
sufrimiento.

Hoy nos es necesario recuperar esta Pascua. Es urgente que los hombres sintamos en nuestras vidas la presencia de la Pascua que es Cristo el Señor. Hace falta que recuperemos la alegría en el mundo y en la Iglesia o mejor recuperar la alegría en la Iglesia para el mundo. 
Solamente recuperando esa alegría en la Iglesia, recuperamos el sentido de la cruz. Porque no se trata de una alegría superficial y pasajera, que a veces puede coincidir con un éxito inmediato, sino de una alegría honda y eterna que solamente nace de la cruz y que es 
fruto del amor de Dios que se derramó en nuestros corazones por el   Espíritu Santo que nos fue dado: «El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz» (Gal 5,22). Parecería que hablar de la alegría nos hiciese perder el sentido de la realidad, ya que en el mundo vemos dolor, enfermedad, enfrentamientos... Hablar de la alegría no es ignorar el dolor, el sufrimiento, la muerte. Todo lo contrario. Es descubrir el sentido de la cruz desde la fecundidad del misterio de la Pascua.

03 abril 2013

¡Feliz Pascua!


El gozo de la resurrección en nuestra vida

«No está aquí, ¡ha resucitado!»
La celebración del misterio pascual tiene un doble aspecto. La Muerte del Señor Jesús en la Cruz nos libera de las cadenas del pecado; y su Resurrección gloriosa que nos abre el acceso a una vida nueva como hijos de Dios. El culmen de las celebraciones de la Semana Santa es la Resurrección del Señor. «Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también nuestra fe» llega a decir el Apóstol Pablo. La Resurrección es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo y es la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó.
Celebrar la fiesta de Pascua, “fiesta de las fiestas” exige una disposición adecuada para escuchar y acoger su mensaje. Es la ocasión privilegiada del año para renovar nuestra fe en Cristo Resucitado, acoger en nuestra vida de fe lo que esto significa.
Nos preguntamos ¿Cómo celebramos la Pascua? Y ¿cómo la vamos a seguir celebrando?
Se trata de disponernos a mejor colaborar con el Espíritu para que la fuerza del Resucitado nos transforme y convierta cada día más, para entender mejor qué significa que el Señor ha resucitado.
Vemos que a muchas personas como que se les ha entumecido su fe y viven como si no la tuvieran. La Pascua es tiempo de anuncio, de compromiso apostólico. Cada uno, desde su situación y posibilidades, está llamado a dar testimonio de nuestra fe en el Señor, muerto y resucitado para nuestra reconciliación.

«Estén siempre alegres en el Señor» (Flp 4, 4)
El tiempo pascual es ocasión privilegiada para vivir y anunciar la alegría del Resucitado. Experimentamos con especial intensidad en este tiempo el júbilo, el gozo desbordante que inundó el corazón de María Magdalena, de los apóstoles y discípulos de Jesús, al escuchar y comprobar la buena noticia: ¡ha resucitado!
Esta experiencia de fe nos alienta en nuestro combate espiritual, invitándonos a poner siempre los ojos en Aquél que venció al pecado y a la muerte, fortaleciendo nuestra confianza en sus promesas. Asimismo, la fe nos mueve al anuncio gozoso, al testimonio en primera persona de que el Señor nos ha dado una vida nueva. ¿Cuántas personas que frecuentamos o nos son cercanas tal vez no conocen al Resucitado? ¿Cuántos han perdido la esperanza o la alegría de vivir? ¿A cuántos podemos hoy contagiar con la buena noticia de la Vida Nueva que nos consigue la resurrección del Señor?
Contagiémonos de la experiencia de fe que invade la liturgia de Semana Santa: “¡Cristo nuestra Pascua, se ha inmolado en la cruz por nuestros pecados y ha resucitado glorioso: hagamos fiesta en el Señor!”. Acojamos los frutos de la reconciliación, de la paz y de la alegría y demos testimonio con toda nuestra vida de que el Señor Jesús es verdaderamente la resurrección y la vida.

Pascua en la vida cotidiana
El gran acontecimiento de la Resurrección del Señor que la liturgia nos permite revivir, nos tiene que llevar naturalmente a seguir lo celebrando en casa y transmitirlo a muchas personas. La alegría no se puede esconder, no debe quedar ahogada cuando termina la Misa de Resurrección o el tiempo pascual, todo lo contrario, salimos llenos de entusiasmo a compartirla con todos aquellos que nos vamos topando en el camino. De eso se trata la vida cristiana.

Preguntas para profundizar
·        ¿Cómo puedo celebrar la Pascua?
·        ¿Cómo celebré la semana santa?
·        ¿Dónde pude reconocer la presencia de Jesús resucitado en estos días?
·        La celebración de la Pascua del Señor, ¿a qué me compromete en mi vida cristiana y mi apostolado? ¿Cómo puedo anunciar en los tiempos actuales que Cristo resucitó?

30 diciembre 2012

"UNA FAMILIA DIFERENTE"

Entre los católicos se defiende casi instintivamente el valor de la familia, pero no siempre nos detenemos a reflexionar el contenido concreto de un proyecto familiar, entendido y vivido desde el Evangelio.

¿Cómo sería una familia inspirada en Jesús?

La familia, según él, tiene su origen en el misterio del Creador que atrae a la mujer y al varón a ser "una sola carne", compartiendo su vida en una entrega mutua, animada por un amor libre y gratuito. Esto es lo primero y decisivo. Esta experiencia amorosa de los padres puede engendrar una familia sana.
Siguiendo la llamada profunda de su amor, los padres se convierten en fuente de vida nueva. Es su tarea más apasionante. La que puede dar una hondura y un horizonte nuevo a su amor. La que puede consolidar para siempre su obra creadora en el mundo.
Los hijos son un regalo y una responsabilidad. Un reto difícil y una satisfacción incomparable. La actuación de Jesús, defendiendo siempre a los pequeños y abrazando y bendiciendo a los niños, sugiere la actitud básica: cuidar la vida frágil de quienes comienzan su andadura por este mundo. Nadie les podrá ofrecer nada mejor.
Una familia cristiana trata de vivir una experiencia original en medio de la sociedad actual, indiferente y agnóstica: construir su hogar desde Jesús."Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos". Es Jesús quien alienta, sostiene y orienta la vida sana de la familia.
El hogar se convierte entonces en un espacio privilegiado para vivir las experiencias más básicas de la fe cristiana: la confianza en un Dios Bueno, amigo del ser humano; la atracción por el estilo de vida de Jesús; el descubrimiento del proyecto de Dios, de construir un mundo más digno, justo y amable para todos. La lectura del Evangelio en familia es, para todo esto, una experiencia decisiva.
En un hogar donde se le vive a Jesús con fe sencilla, pero con pasión grande, crece una familia siempre acogedora, sensible al sufrimiento de los más necesitados, donde se aprende a compartir y a comprometerse por un mundo más humano. Una familia que no se encierra solo en sus intereses sino que vive abierta a la familia humana.
Muchos padres viven hoy desbordados por diferentes problemas, y demasiado solos para enfrentarse a su tarea. ¿No podrían recibir una ayuda más concreta y eficaz desde las comunidades cristianas? A muchos padres creyentes les haría mucho bien encontrarse, compartir sus inquietudes y apoyarse mutuamente. No es evangélico exigirles tareas heroicas y desentendernos luego de sus luchas y desvelos
.                                               
   "Josè Antonio Pagola"

21 diciembre 2012

FELIZ NAVIDAD CATEQUISTAS


Querido/a: catequista:

A pocos días de terminar el año, es necesario detenerse a contemplar las maravillas que el Señor nos ha regalado. Al contemplar agradecidos la obra de Dios renovaremos nuestra vocación de catequistas al servicio de la Palabra que se encarnó para compartir nuestra humanidad y participarnos su divinidad.

Estos días de preparación que nos quedan para la navidad son especiales para preparar el pesebre del corazón, el que no tiene imágenes de yeso sino que al mismo Jesús que espera nuestra recepción.

Para que todos celebremos una verdadera y feliz navidad, busquemos a Jesús en nuestro Belén, en el Belén de cada día. No es difícil encontrar al Señor en nuestros días, en nuestra propia casa, por nuestras calles, en nuestra comunidad, en los que están solos, en los que sufren. Esperemos al Señor, que ya llega, con gran gozo y esperanza.
Que esta navidad sea una fiesta de encuentro, de paz y de reconciliación.

¡Feliz Navidad!

Ana María, Yanet, Angélica, Viviana, Doris, Jaime y Jorge
Comisión Diocesana de Catequesis

NAVIDAD


EL VERDADERO SENTIDO DE LA NAVIDAD




Navidad es una celebración que, hoy en día, parece tener dos vertientes: una religiosa, que es la real y verdadera razón de esta celebración: el nacimiento de Jesús de Nazareth, Cristo, el Hijo de Dios, encarnado en la Virgen María.

Y por otro lado, está la fiesta meramente comercial y consumista, secularizada, que se centra en la figura de Santa Claus, misma que también tiene un origen cristiano, pues el hombre barbudo y de rojo no es otro que San Nicolás de Bari, obispo griego de la ahora ciudad turca de Mira a inicios del siglo IV d.C., y que según la tradición sobre su vida, hizo varias obras de caridad en el marco de las fiestas de Navidad, por lo que quedó enmarcado dentro de las celebraciones decembrinas, además de que la fecha de su muerte, y por tanto, de su fiesta en el santoral, es el 6 de este mes. "Santa Claus" viene a ser la forma neerlandesa de pronunciar el nombre de este personaje, mismo que se encuentra sepultado en la ciudad italiana de Bari, debido a que, durante las Cruzadas, los Turcos Musulmanes se apoderaron de su ciudad natal y los europeos se llevaron sus reliquias a la península europea, salvándoles del saqueo de los mujhaidín.

La Navidad en muchas familias, parece colocar en el centro a la figura de San Nicolás, (más conocido como el Viejito de Pascua en Chile), la figura de Santa Claus es algo positivo, siempre y cuando se recuerde quién es en realidad éste y despojándole de todo ese folklore artificial con el que lo han adornado: el polo norte, los renos, su vinculación con el invierno nevado, o de plano, todo un contexto pagano, como los duendes) y sobre todo, reducir a la Navidad a un mero pretexto para el consumismo y los regalos, parece que al final, en realidad, les importan más los balances contables de las empresas y el comercio que Cristo mismo.

Yo creo sin embargo, que debemos ir más allá y ahí sí, no es como los juguetes tradicionales, aquí sí debemos recuperar el verdadero sentido de la Navidad: todos esos buenos sentimientos quedan en nada sin Cristo y la Navidad queda, como tristemente se ha vuelto, en un pretexto más para las compras y las deudas,.

Se reduce la Navidad a una fiesta de regalar, reduciendo a la enorme figura del santo obispo de Mira, Nicolás a un ente de naturaleza vaga y que es un simple símbolo del consumismo.

El deseo parta esta NAVIDAD que ya se acerca es !!! QUE EL NIÑO JESÚS NAZCA EN TODOS SUS CORAZONES, y así la esperanza de que podemos nacer con él y renovarnos para ser mejores cada día, en la práctica de la virtud y la genuina caridad y perdón.

TALLERES DE VERANO


Taller de Formación
Año de la Fe

Sabiendo la importancia de nuestro apostolado para la educación de la fe de cada uno de los cristianos, los catequistas debemos estar siempre actualizando nuestros conocimientos y aprendiendo nuevas estrategias para poder comunicar efectivamente la Buena Noticia de Jesús al mundo.
Por eso, una vez más, hemos preparado un taller de formación para todos los catequistas de nuestra diócesis y así prepararnos para vivir este año de la fe.
El taller se realizará en la Pontificia Universidad Católica entre el lunes 7 y el viernes 11 de enero de 2013 de 18:00 a 21:00 hrs. con un aporte de $2000 por persona.
La temática a estudiar será el Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, siendo válido para todos quienes quieran completar su formación de ocho (8) niveles impartida los años anteriores.
Los cupos son limitados, por lo que hay que inscribirse pronto en la oficina de la Comisión diocesana de Catequesis.

Inscripciones y consultas
Fono: 2255538 anexo 245
catequesisvalpo@gmail.com

comisiondiocesanacatequesis@iglesia.cl

Importante
Una vez inscrito es importante que nos avises si no puedes venir, así le permites a otro poder participar (cupos limitados).

13 diciembre 2012

COMENTARIO AL EVANGELIO DEL DIA


Reflexión • En el evangelio de hoy, Jesús opina sobre Juan Bautista. Comparado con personajes del Antiguo Testamento, no hay nadie más grande que Juan. Juan es el más grande: ¡más grande que Jeremías, más grande que Abraham, más grande que Isaías! Pero si comparado con el Nuevo Testamento, Juan es inferior a todos. El más pequeño en el Reino es más grande que Juan. ¿Cómo entender estas palabras aparentemente contradictorias que Jesús pronuncia sobre Juan?
• Poco antes, Juan había enviado a sus discípulos a pregustarle: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” (Mt 11,3). Juan parecía tener dudas respecto de Jesús, ya que Jesús no correspondía a la idea que él, Juan, se había hecho del mesías: un juez severo que tenía que venir para llevar a cumplimiento el juicio de condena y de ira (Mt 3,7). Tenía que cortar los árboles desde las raíces (Mt 3, 10), limpiar el campo y tirar el palo seco al fuego (Mt 3,12). Pero Jesús, en lugar de ser un juez severo, es amigo de todos, “manso y humilde de corazón” (Mt 11,29), acoge a los pecadores y come con ellos (Mc 2,16).
• Jesús contesta a Juan citando al profeta Isaías: “Vayan y cuéntele a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan y una buena nueva llega a los pobres. Y, además, ¡feliz el que me encuentra y no se confunde conmigo!” (Mt 11,5-6; cf. Is 33,5-6; 29,18). Respuesta dura. Jesús envía a Juan a que analice mejor las Escrituras para poder cambiar la visión equivocada que tiene del mesías.
• ¡Juan fue grande! ¡El mayor de todos! Y el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que Juan. Juan es el más grande, porque era el último del Antiguo Testamento. Fue Juan quien, por su fidelidad, pudo por fin indicar al pueblo el mesías: “Este es el cordero de Dios” (Jn 1,36), y la larga historia iniciada con Abraham alcanzó, por fin, su objetivo. Pero Juan no fue capaz de comprender el alcance de la presencia del Reino de Dios en Jesús. El tenía dudas: “¿Es el Señor o tenemos que esperar a otro?” La historia antigua, ella sola, no comunica a la persona luz suficiente para comprender toda la novedad de la Buena Noticia de Dios que Jesús trae consigo. El Nuevo no entra en el Antiguo. San Agustín decía: “Novum in Vetere latet, Vetus in Novo patet”, que traducido significa: “El Nuevo está escondido en el Antiguo. Pero el Antiguo revela solamente su pleno significado en el Nuevo”. Quien está con Jesús y vive con él, recibe de él una luz que da ojos nuevos para descubrir un significado más profundo en el Viejo. ¿Y cuál es esta novedad?
• Jesús ofrece una llave de lectura: “Con Juan Bautista finalizaron los tiempos de la Ley y de los profetas, tiempos de la profecía y de la espera. Entiendan esto si pueden: Elías había de volver ¿no es cierto? ¡El que tenga oídos, que entienda!”Jesús no explica, pero dice: “¡El que tenga oído que entienda!” Elías tendía que venir para preparar la llegada del Mesías y reconstruir la comunidad: “El reconciliará a los padres con los hijos y a éstos con sus padres” (Mal 3,24). Juan anunció al Mesías y trató de reconstruir la comunidad (Lc 1,17). Pero no captaba el misterio más profundo de la vida en comunidad. Solamente Jesús lo comunicó, anunciando que Dios es Padre y, por consiguiente, todos somos hermanos y hermanas. Este anuncio comporta una nueva fuerza que nos hace capaces de superar divergencias y de crear comunidad.
• Estos son los violentos que logran conquistar el Reino. El Reino no es una doctrina, sino un nuevo modo de vivir como hermanos y hermanas, desde el anuncio que Jesús hace: Dios es Padre de todos.

Para la reflexión personal
 • El Reino pertenece a los violentos, es decir, pertenece a los que al igual que Jesús, tiene el valor de crear comunidad. ¿Tú también?
• Jesús ayudó a Juan a comprender mejor los hechos por medio de la Biblia. La Biblia ¿me ayuda a comprender mejor los hechos de mi vida?

 
(Publicado por :Misioneros Sagrados Corazones)

03 diciembre 2012

CATEQUISTA PERSONA DEL ADVIENTO

El catequista es persona del Adviento

¿Qué quiere decir esto?

Que sus actitudes, su hacer y su vivir es continuamente el de preparar el camino al Señor. El catequista es el Juan Bautista del siglo XXI, el que prepara en los niños la llegada del Señor. Esta es la misión confiada por el Señor, preparar los corazones, la vida de los niños o de los adultos para que el Señor Jesús llegue a sus vidas, llene sus vidas, redescubran que desde el día de nuestro bautismo somos templo del Dios vivo.

¿Preparas el camino al Señor o preparas tu propio camino?
 , ¿qué sientes ante esta misión encomendada por la Iglesia?, ¿qué despierta en ti?, ¿eres testigo de lo
que puede hacer Dios en la vida de una persona cuando le deja hacer?
Dialoga con Dios esta realidad personal, contrasta tu vida con la de Juan Bautista, con María,
con José,.. María, Madre de Jesús y Madre nuestra.

¿Qué papel tiene María en tu vida de cristiano?, ¿y en tu misión de preparar el camino para que llegue el Señor a la vida de los niños, de la familia, de los vecinos,…?

María es el regalo más maravilloso que Jesús pudo hacernos antes de morir. Su presencia, su acción misteriosa en la Iglesia a lo largo de la historia ha sido y es de extraordinaria belleza. Pidamos al Espíritu Santo que nos abra a la experiencia de amor a María, que nos haga gozar de tenerla como Madre, como Amiga, como abogada, como intercesora,…que sepamos contagiar a los niños el amor a María.
Escrito por manuel López

30 noviembre 2012

INVITACION A JORNADA FINAL DE CATEQUESIS








Valparaíso, noviembre de 2012 




Hermano/a catequista: 

Que la paz de Jesús, Rey del Universo y Señor de nuestras vidas, te colme en estos días en que la celebración de los sacramentos y los deberes propios de fin de año nos exigen un esfuerzo más.

Este ha sido un año complejo y de grandes desafíos pastorales que es necesario revisar antes de pensar, Dios mediante, en el año venidero. Cada año se nos hace necesario revisar nuestro ser y quehacer como catequistas de sobre manera en el año de la Fe, de tal manera que podamos siempre iluminar y avanzar por el camino de la conversión personal y pastoral.

Es por este motivo que queremos reunirnos con los coordinadores de catequesis (y sus equipos) de cada decanato, de cada parroquia y de cada colegio de la diócesis el próximo sábado 15 de diciembre entre las 15:00 y 19:30 hrs. en la Casa Central de la P. Universidad Católica de Valparaíso (Avda. Brasil 2950). En caso que los respectivos coordinadores de catequesis no pudiesen participar de esta jornada, envíen por favor, a algunos catequistas que los representen y que puedan llevar los frutos de esta jornada a su comunidad.

Contamos con su participación en esta importante jornada no sólo de evaluación sino también de proyección para el año 2013.

Que María, nuestra Buena Madre y compañera de camino nos anime en estas últimos actividades del año y nos enseñe cada día a hacerlo todo para mayor gloria de su Hijo.





Comisión Diocesana de Catequesis 

Obispado de Valparaíso

23 noviembre 2012

LOS CATEQUISTAS ENVIADOS A ANUNCIAR

La evangelización fue uno de los primeros temas tratados en el Sínodo de los Obispos (1974), que culminó con la maravillosa exhortación de Pablo VI “Evangelii Nuntiandi”, en la que se afirma que “Evangelizar constituye
la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” (EN 14). Ha sido uno de los temas más importantes del largo pontificado de Juan Pablo II. A él se debe una frase que puede resumir todo lo que él quería transmitir y que nos da la clave de lo que debe ser la nueva evangelización: 

  • “Nuevo ardor, nuevos métodos, nuevas expresiones”
- Nuevo ardor: Se trata de tomar conciencia de que la cultura ha cambiado, que ya no estamos en una época de “cristiandad” en la que la cultura era cristiana y todos los que nacían y vivían en ella eran cristianos; nuestra cultura no hace cristianos, es la Iglesia la que tiene que recuperar la tarea de “maternidad” y emprender la labor de hacer nacer a los nuevos cristianos. Se trata de un encuentro con Cristo, como nos dice Benedicto XVI en “Deus Caritas Est”: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DCE,1)

- Nuevos métodos: la nueva evangelización no está tanto en cambiar los contenidos ni en buscar nuevos medios cuanto en recuperar los caminos que la Iglesia siempre ha usado y tenemos olvidados. Este camino está muy bien expuesto en los diversos documentos de la Iglesia y que se concretan en las tres etapas fundamentales de la evangelización:

o Acción misionera: es el primer anuncio de cada cristiano. Con sus obras y palabras expresa el tesoro que lleva dentro. Es importante el testimonio de la vida del testigo, pero no pueden faltar sus palabras, el anuncio explícito de Cristo, muerto y resucitado, Señor y Salvador del hombre. En esto último fallamos mucho.
o La Iniciación cristiana: a las personas que, por el testimonio de otro cristiano, quiere encontrar ese “tesoro”, se les debe introducir en un proceso catecumenal o
en la catequesis: formación básica y sistemática de la cristiana que nos transmite la fe (Credo), nos inicia en la Liturgia (Sacramentos), nos introduce en una nueva vida (Mandamientos) y nos enseña a orar (Padre Nuestro). Esto que todos lo vemos claro está ausente en la mayoría de nuestras parroquias. Por ejemplo, ¿en tu parroquia hay catequesis de adultos? Si una persona pide el Bautismo ¿qué harías?
o Acción pastoral: es la vida de la comunidad cristiana. La comunidad cristiana acoge a los nuevos cristianos y en ella se vive la vida cristiana. Sin sentido de pertenencia a una comunidad cristiana tenemos una Iglesia desintegrada. En ella seguimos escuchando la Palabra, celebrando la Liturgia y viviendo la nueva vida cristiana según dones y carismas del Espíritu. El vivir la fe cristiana con otros
cristianos en una comunidad parroquial es fundamental, pero ¿cuántas veces nos limitamos a ir a Misa según la hora que más me conviene o más cómodo me resulta?
- Nuevas expresiones: la cultura ha cambiando y está cambiando rápidamente. Nada es definitivo. Estamos en la “posmodernidad”, es decir, en el final de la modernidad y en el nacimiento de una cultura nueva a la que aún no podemos darle nombre. Esto nos debe ayudar a vivir con paciencia los continuos cambios. Porque si tenemos ese nuevo ardor, fruto del encuentro personal con Cristo, y si trabajamos en la Iglesia según el método de la nueva evangelización, estoy seguro que sabremos buscar en cada momento las expresiones más adecuadas para
comunicar y compartir lo que llevamos dentro. Como catequistas, sólo deseamos deciros que vivamos con paciencia esta etapa de la historia que nos ha tocado vivir, y que valoremos el trabajo de la catequesis en la tarea de la nueva evangelización.
                                   Eugenio Romero López Manuel López López
                                               Diócesis de Cádiz

21 noviembre 2012

TEXTOS BIBLICOS CON REFERENCIA MARIANA

NACIDO DE LA VIRGEN MARÍA
Lo que la fe católica cree acerca de María se funda en lo que cree acerca de Cristo, pero lo que enseña sobre María ilumina a su vez la fe en Cristo.
La anunciación a María inaugura "la plenitud de los tiempos" (Ga 4, 4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos.

María es invitada a concebir a aquel en quien habitará "corporalmente la plenitud de la divinidad" (Col 2, 9).
La respuesta divina a su "¿cómo será esto, puesto que no conozco varón?" (Lc 1, 34) se dio mediante el poder del Espíritu: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti" (Lc 1, 35).

Genesis 3 9-15,20
Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer
Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
Este contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»
El replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?»
Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
Dijo, pues, Yahveh Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.»
Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»
El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes.

Génesis 12, 1-7
Como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Yahveh dijo a Abram: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré.
De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.
Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra.»
Marchó, pues, Abram, como se lo había dicho Yahveh, y con él marchó Lot. Tenía Abram 75 años cuando salió de Jarán.
Tomó Abram a Saray, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que habían logrado, y el personal que habían adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán,y Abram atravesó el país hasta el lugar sagrado de Siquem, hasta la encina de Moré. Por entonces estaban los cananeos en el país.
Yahveh se apareció a Abram y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra.» Entonces él edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.

Samuel II 7, 1-5 8b-11.16
Dios le dará el trono de David, su padre
Cuando el rey se estableció en su casa y Yahveh le concedió paz de todos sus enemigos de alrededor,dijo el rey al profeta Natán: «Mira; yo habito en una casa de cedro mientras que el arca de Dios habita bajo pieles.»
Respondió Natán al rey: «Anda, haz todo lo que te dicta el corazón, porque Yahveh está contigo.»
Pero aquella misma noche vino la palabra de Dios a Natán diciendo: «Ve y di a mi siervo David: Esto dice Yahveh. ¿Me vas a edificar tú una casa para que yo habite?
Ahora pues di esto a mi siervo David: Así habla Yahveh Sebaot: Yo te he tomado del pastizal, de detrás del rebaño, para que seas caudillo de mi pueblo Israel.
He estado contigo dondequiera has ido, he eliminado de delante de ti a todos tus enemigos y voy a hacerte un nombre grande como el nombre de los grandes de la tierra: fijaré un lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré allí para que more en él; no será ya perturbado y los malhechores no seguirán oprimiéndole como antes, en el tiempo en que instituí jueces en mi pueblo Israel; le daré paz con todos sus enemigos. Yahveh te anuncia que Yahveh te edificará una casa.
Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí; tu trono estará firme, eternamente.»

Cronicas I 15, 3-4. 15-16, 1-2
Metieron el arca de Dios y la istalaron en el centro de la tienda que David le habia preparado
Congregó, pues, David a todo Israel en Jerusalén para subir el arca de Yahveh al lugar que para ella había preparado.
David reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas: Y los levitas trasladaron el arca de Dios a hombros, como lo había ordenado Moisés, según la palabra de Yahveh, llevando los varales sobre los hombros.
Dijo David a los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos los cantores, con instrumentos músicos, salterios, cítaras y címbalos, para que los hiciesen resonar, alzando la voz con júbilo.
Introdujeron el arca de Dios y la colocaron en medio de la Tienda que David había hecho levantar para ella; y ofrecieron ante Dios holocaustos y sacrificios de comunión.
Cuando David hubo acabado de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre de Yahveh,

Proverbios 8, 22-31
María, trono de Sabiduría
«Yahveh me creó, primicia de su camino, antes que sus obras más antiguas.
Desde la eternidad fui fundada, desde el principio, antes que la tierra.
Cuando no existían los abismos fui engendrada, cuando no había fuentes cargadas de agua.
Antes que los montes fuesen asentados, antes que las colinas, fui engendrada.
No había hecho aún la tierra ni los campos, ni el polvo primordial del orbe.
Cuando asentó los cielos, allí estaba yo, cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo, cuando arriba condensó las nubes, cuando afianzó las fuentes del abismo, cuando al mar dio su precepto - y las aguas no rebasarán su orilla - cuando asentó los cimientos de la tierra, yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, jugando por el orbe de su tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres.»

Eclesiástico 24, 1. 3-4, 8-12. 19-21María, trono de Sabiduría
La sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría.
«Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.
Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube.
Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda, y me dijo: "Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel."
Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré.
En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión me he afirmado, en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder.
He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos.
Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel.
Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed.

Isaías 7, 10-14; 8, 10
Mirad, la virgen está encinta
Volvió Yahveh a hablar a Ajaz diciendo:
«Pide para ti una señal de Yahveh tu Dios en lo profundo del seol o en lo más alto.»
Dijo Ajaz: «No la pediré, no tentaré a Yahveh.»
Dijo Isaías: «Oíd, pues, casa de David: ¿Os parece poco cansar a los hombres, que cansáis también a mi Dios?
Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.
Trazad un plan: fracasará. Decid una palabra: no se cumplirá. Porque con nosotros está Dios.

Isaías 9, 1-3. 5-6
Un hijo se nos ha dado
El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos. Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría. Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega como se regocijan repartiendo botín.
Porque el yugo que les pesaba y la pinga de su hombro - la vara de su tirano - has roto, como el día de Madián.
Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre «Maravilla de Consejero», «Dios Fuerte», «Siempre Padre», «Príncipe de Paz». Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.

Isaías 61, 9-11
Desbordo de gozo con el Señor
Será conocida en las naciones su raza y sus vástagos entre los pueblos; todos los que los vean reconocerán que son raza bendita de Yahveh.
«Con gozo me gozaré en Yahveh, exulta mi alma en mi Dios, porque me ha revestido de ropas de salvación, en manto de justicia me ha envuelto como el esposo se pone una diadema, como la novia se adorna con aderezos.
Porque, como una tierra hace germinar plantas y como un huerto produce su simiente, así el Señor Yahveh hace germinar la justicia y la alabanza en presencia de todas las naciones.»

Miqueas 5, 1-4aEl tiempo en que la madre dé a luz
Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño.
Por eso él los abandonará hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos volverá a los hijos de Israel.
El se alzará y pastoreará con el poder de Yahveh, con la majestad del nombre de Yahveh su Dios. Se asentarán bien, porque entonces se hará él grande hasta los confines de la tierra.
El será la Paz. Si Asur invade nuestra tierra, y huella nuestro suelo, suscitaremos contra él siete pastores, y ocho príncipes de hombres.

Zacarías 2, 14-17
Alégrate hija de Sión, que yo vengo
Grita de gozo y regocíjate, hija de Sión, pues he aquí que yo vengo a morar dentro de ti, oráculo de Yahveh.
Muchas naciones se unirán a Yahveh aquel día: serán para mí un pueblo, y yo moraré en medio de ti. Sabrás así que Yahveh Sebaot me ha enviado a ti.
Poseerá Yahveh a Judá, porción suya en la Tierra Santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén.
¡Silencio, toda carne, delante de Yahveh, porque él se despierta de su santa Morada!

Mateo 1, 1-16. 18-23
La criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo
Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos,
Judá engrendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram,
Aram engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón,
Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé,
Jesé engendró al rey David. David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón,
Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf,
Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías,
Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías,
Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías,
Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia.
Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel,
Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor,
Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud,
Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob,
y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.
La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.
Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
Así lo tenía planeado, cuando el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta:
- Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, -que traducido significa: «Dios con nosotros.»


Mateo 2, 13-15. 19-23
Dichosa tu, Virgen María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
Después que ellos se retiraron, el Angel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.»
El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: - De Egipto llamé a mi hijo. - Muerto Herodes, el Angel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo:
«Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.»
El se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel.
Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea,
y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de los profetas: - Será llamado Nazoreno. -

Mateo 12, 46-50
Señalando con la mano a los discípulos, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos"
Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él.
Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.»
Pero él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.
Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Lucas 1, 26-38
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;
vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»
María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,- porque ninguna cosa es imposible para Dios.»
-Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

Lucas 1, 39-47
Dichosa tú, que has creído
En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.
¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»
Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu - se alegra en Dios mi salvador -

Lucas 2, 1-14
Dio a luz a su hijo primogénito
Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.
Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.
Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.
ubió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.
El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»
Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace.»

Lucas 2, 15-19
Conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón
Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»
Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;
y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.
María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.

Lucas 2, 27-35A ti, una espada te traspasará el alma
Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra,
dejar que tu siervo se vaya en paz;
porque han visto mis ojos tu salvación,
la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Lucas 2, 41-52
Tu padre y yo te buscábamos angustiados
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.
Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta
y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres.
Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos;
pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.
Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles;
todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.
Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.»
El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.
Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.
Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Lucas 11, 27-28
Dichoso el vientre que te llevó
Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!»
Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.»

Juan 2, 1-11
Y la madre de Jesús estaba allí
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús.
Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.
Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.»
Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.»
Dice su madre a los sirvientes: - «Haced lo que él os diga.» -
Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una.
Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba.
«Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron.
Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.

Juan 19, 25-27
Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena.
Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»
Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

Hechos 1, 12-14
Se dedicaban a la oración, junto con María, la madre de Jesús
Entonces se volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, el espacio de un camino sabático.
Y cuando llegaron subieron a la estancia superior, donde vivían, Pedro, Juan, Santiago y Andrés; Felipe y Tomás; Bartolomé y Mateo; Santiago de Alfeo, Simón el Zelotes y Judas de Santiago.
Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

Romanos 5, 12. 17-19
Si creció el pecado, más desbordante fue la gracia
Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron;
En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte por un solo hombre ¡con cuánta más razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida por un solo, por Jesucristo!
Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida.
En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos

Romanos 8, 28-30
A los que había escogido, Dios los predestinó
Por lo demás  sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio.
Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos;
y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó.

Gálatas 4, 4-7
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer
Pero, al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,
para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva.
La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!
De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por voluntad de Dios.

Efesios 1, 3-6. 11-12
Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo;
por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndolos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado.
A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad, para ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo.

Apocalipsis 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab
Apareció una figura portentosa en el cielo
Y se abrió el Santuario de Dios en el cielo, y apareció el arca de su alianza en el Santuario, y se produjeron relámpagos, y fragor, y truenos, y temblor de tierra y fuerte granizada.
Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;
Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas.
Su cola arrastra la tercera parte de - las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. - El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.
La mujer - dio a luz un - Hijo - varón, - el que ha de - regir a todas las naciones con cetro de hierro; - y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.
Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días.
Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios.

Apocalipsis 21, 1-5
Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo
Luego vi - un cielo nuevo y una tierra nueva - porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya.
Y vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios, engalanada como una novia ataviada para su esposo.
Y oí una fuerte voz que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él Dios con ellos, será su Dios.
Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado.»
Entonces dijo el que está sentado en el trono: «Mira que hago un mundo nuevo.» Y añadió: «Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.»
                                                               (Sacado de www.ewtn.com)