La religión nos puede liberar o bien paralizar. Y, al igual que la religión, cualquier otra dimensión fundamental humana puede liberarnos o someternos.
Aquí tenemos un ejemplo concreto de cómo la novedad de Jesús rompía los viejos esquemas. El mandamiento de no trabajar el sábado -con todo el sentido positivo que tiene, haciendo lugar al necesario descanso- en la anquilosada interpretación de algunos fariseos, se había vuelto una carga pesada, que aplastaba al hombre y le restaba vida y libertad. Jesús, como David, es capaz de hacer algo nuevo, inédito, y no por mero afán transgresor, sino para devolverle a la Ley de Dios su auténtico sentido.
En el evangelio alguna vez aparece Jesús ayunando, pero no canoniza en ninguna norma esta recomendable práctica. A lo más identifica como bienaventuranza “el hambre y la sed de justicia”. Pero este ayuno es de otro orden distinto, no necesariamente alimentario. En el relato evangélico que nos ocupa, añade algo más para el discernimiento: Hay algo que es superior al mismo ayuno y que lo relativiza: la presencia del “Novio” en medio de sus amigos. Coloca su relación con los suyos en un horizonte nupcial, de alianza. Con Jesús presente no cabe el duelo, sino la fiesta. Su cercanía es motivo superior de alegría incontenible y de la fiesta desmesurada. Ya habrá tiempo para el ayuno, cuando falte. El ayuno, según esto, tiene su sentido en su ausencia, en su espera,… es signo de la nostalgia, disposición de espera, sello de que nada llena de sentido y plenifica la vida como la cercanía del Hijo de Dios.
Jesús hoy no es visible, pero no es un ausente. Reconocerle en su comunidad requiere una especial sensibilidad y, además, capacidad de acogida. Esta es la llamada que hoy nos dirige la Palabra: Cambia tu mirada, ensancha tu corazón, reconoce en la fe su presencia y hazle fiesta… No vayamos a recibir el reproche que Samuel hace a Saúl, tal como relata la primera lectura de hoy: “¿Por qué no has obedecido al Señor?”.
Unos
días después, Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba
en la casa.
Se
reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y
él les anunciaba la Palabra.
Le
trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.
Y
como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo
sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla
con el paralítico.
Al
ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te
son perdonados".
Unos
escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:
"¿Qué
está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los
pecados, sino sólo Dios?"
Jesús,
advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando?
¿Qué
es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o
'Levántate, toma tu camilla y camina'?
Para
que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de
perdonar los pecados
-dijo
al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu
casa".
El
se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente
quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada
igual".
Dios tiene muchos medios para lograr esa renovación de nuestra mente, algunos de los, su palabra nos alimenta, nos santifica, nos ilumina
Comentario al Evangelio: San Marcos 1,40-45
El cuerpo humano es una maravilla. Células, tejidos, órganos... conexiones, movimientos, respuestas. Si no existiera, costaría trabajo siquiera pensarlo. ¿Y qué decir del alma humana? Más increíble todavía: percepciones, memoria, lenguaje... capacidad de amar y ser amado, libertad, apertura a lo Absoluto. De la complejidad y maravilla de ambos se entiende su fragilidad. Algo puede fallar.
Al vivir en sociedad, también formamos parte de un “cuerpo social” y un “alma social”. Y lo que recibimos de los demás influye poderosamente en nuestra vida, para bien o para mal.
Hoy el evangelio nos habla de enfermedad. Una de las comunes en el tiempo de Jesús: la lepra. En el antiguo Israel, los que tenían esta enfermedad eran apartados de la sociedad, siendo considerados malditos. Puede representar a cualquier dolencia, en el cuerpo o en el alma, que afecta al ser humano y le disminuye en su actividad y en sus relaciones con los demás, hasta llegar a oscurecer la vida recibida.
Jesús aparece como el que se acerca a toda enfermedad y dolencia, y atreviéndose a tocar a la persona, puede aliviarla y reconfortarla de una manera impensable. Porque es el Hijo del Dios que rompe las barreras y quiere traer vida, y vida para todos.
Hoy puede ser un buen día para, desde tus enfermedades y dolencias, presentarte humilde al Señor: “Si quieres, puedes limpiarme”. Y déjate confortar por Él. Para seguir caminando. Porque la tierra prometida está más cerca que cuando empezaste a caminar. Aunque a veces no te lo parezca.
La
formación permanente de los catequistas comprende varias dimensiones, la más
profunda hace referencia al ser del catequista, a su dimensión humana y
cristiana.
La
formación, ha de ayudar a madurar, ante
todo, como persona, como discípul@ y misioner@l,
para aprender a vivir en comunidad (DGC 238). Es facilitar el descubrimiento y
desarrollo de sus valores humanos y espirituales, su vocación y misión, sin
olvidar que ésta es una realidad dinámica como tarea de toda la vida.
Entraron en Cafarnaún, y cuando
llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban
asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no
como los escribas. Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu
impuro, que comenzó a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?
¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre". El
espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese
hombre. Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es
esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los
espíritus impuros, y estos le obedecen!". Y su fama se extendió
rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.
Fiesta, con la cual se
cierra el tiempo litúrgico de Navidad
Normalmente
el domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía es dedicado a celebrar el
bautismo de Cristo, este año se celebra el lunes 9 de enero y señala la
culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es
también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo
ordinario
Cuando
Cristo se metió en la cola para esperar su turno de ser bautizado, seguramente
San Juan Bautista no sabía qué hacer. Llegó el Mesías delante de él y pidió el
bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti,
¿tú vienes a mí?” (Mt 3,14).
El Catecismo hace referencia a esta actitud
humilde de Cristo en el n.536:
Hay
una diferencia importante entre los dos bautismos:
El de Juan: con agua, exterior,
signo de arrepentimiento para el perdón de los pecados.
El de JESÚS: con Espíritu Santo,
renovación interior que nos hace "partícipes de la naturaleza divina”
"No
soy digno ni siquiera de desatar la correa de su sandalia..." trabajo
reservado al más inútil de los esclavos... Juan destaca la infinita distancia
entre él y Jesús...
Descubramos
nuevamente él "modo" que Dios emplea para salvarnos: hoy se pone en
la fila de los pecadores, y aunque no lo necesitaba, se somete también a un
bautismo de penitencia... Se ha hecho semejante a nosotros en todo, y por eso
no se avergüenza de colocarse en la fila de aquellos que se preparaban para la
llegada del Reino de Dios... así como tampoco se avergonzó de nosotros cuando
tomó sobre sí todos nuestros pecados, y subió a la Cruz como si fuese un
delincuente...
Pero el bautismo que recibió Jesús fue muy
"especial": ciertos hechos nos indican que con Él comienza un nuevo
bautismo:
El cielo
abierto (ya nunca más cerrado por los pecados, como hasta este momento) Es
decir, comienza una nueva etapa de relación entre Dios y los hombres: el Cielo
viene a nosotros, y nosotros vamos allá: viene con Cristo y el Espíritu Santo. Llega
todo, porque Dios mismo viene, y Él será para nosotros y nos dará todo. Estamos
frente al comienzo de una nueva humanidad, divinizada.
En
la proposición que San Marcos hace en su Ev. el Padre no "presenta" a
su Hijo (“Éste es mi Hijo amado”), sino que se dirige a Él (“Tú eres mi
Hijo...”): Cristo nos representa a todos, que desde ese momento pasamos a ser
hijos amados, complacencia del Padre... Cuando somos bautizados, esta vocación
eterna se verifica efectivamente, verdaderamente: somos una nueva creación. Por
lo tanto, nuestra dignidad, nuestra gloria, y nuestro compromiso pasa por VIVIR
NUESTRO BAUTISMO...
Hoy
la Iglesia celebra la Epifanía para recordar la Manifestación del Señor a todos
los hombres con el relato de los Magos de Oriente que nos narra el Evangelio. Aquellos hombres que buscaban ansiosamente simbolizan
la sed que tienen los pueblos que todavía no conocen a Jesús.
La
Epifanía, en este sentido, además de ser un recuerdo, es sobre todo un misterio
actual, que viene a sacudir la conciencia de los cristianos dormidos.
Para
la Iglesia la Epifanía constituye un reto misional: o trabaja generosa e
inteligentemente para manifestar a Cristo al mundo, o traiciona su misión. La
tarea esencial e ineludible de la Iglesia es trabajar para llevar a Cristo a
todos aquellos que no lo conocen.
La
llegada de los magos, que no pertenecen al pueblo elegido, nos revela la
vocación universal de la fe. Todos los pueblos son llamados a reconocer al
Señor para vivir conforme a su mensaje y alcanzar la salvación.
La
descripción que hace el Evangelio de la llegada de los magos a Jerusalén y
luego a Belén, la reacción de Herodes y la actuación de los doctores de la ley,
encierra una carga impresionante de enseñanza
¿Qué es la evangelización? Es la labor que realiza la Iglesia para
sembrar el evangelio en todos los hombres. Es la comunicación del evangelio. Se
desarrolla en tres grandes tareas:
Enseñar a los hombres el mensaje de Cristo.
Santificar a los hombres distribuyéndoles la gracia.
Guiar a los hombres hacia Dios, en las variadas situaciones de
esta vida.
Ministerio de la palabra en la evangelización de la Iglesia:
Para poder realizar nuestra tarea, necesitamos ubicar y Diferenciar
la evangelización de la catequesis. La Iglesia realiza su labor de enseñanza
por varias actividades. Todas ellas forman el conjunto de acciones que llamamos
el Ministerio de la Palabra en la Iglesia:
Primera evangelización: es la primera presentación del mensaje
evangélico. Tiene por objetivo provocar la conversión a Cristo de quien no se
sabe llamado por Dios a seguir a su Hijo. Es el kerigma de la Iglesia dirigido
a los no cristianos y también los bautizados que necesitan hacer una opción
consciente por Cristo.
Catequesis: es la
profundización en el mensaje evangélico para educar la fe. (CIC n.5)
Predicación: es la
presentación del mensaje evangélico un contexto generalmente litúrgico y tiene
por objetivo vivir integralmente el
momento presente.
Teología: es el
estudio científico de la fe. Como es estudio, se realiza sólo con la
inteligencia. Como es científico, requiere de un método y de una terminología
especial. Como es sobre la fe, presupone que se tiene ya la fe. Evangelización, Enseñar
Primera evangelización: Catequesis
Predicación: Teología
Santificar: Sacramentos
Liturgia: Oración individual
Guiar. Legislar, Dar consejos,
Vivir la caridad y la justicia, Renovar las estructuras temporales
Diferencias y cercanía entre evangelización, catequesis y otras
actividades evangelizadoras de la Iglesia.
Como hemos visto en el cuadro anterior la catequesis es una parte
integrante del mundo de la evangelización, así como otras actividades
evangelizadoras de la Iglesia. Pero unas con otras interactúan para dar una
mejor visión integral del cristiano para cumplir su misión. Indudablemente
vamos a necesitar de todas estas facetas de la evangelización en la catequesis
como veremos más adelante.
2. La catequesis
como educación de la fe
Ahora, explicamos la definición de catequesis:
La catequesis es profundizar en el mensaje evangélico para educar
la fe.
Profundizar: es
conseguir más de lo que se tiene. Por eso, la catequesis no es el primer paso
hacia la fe. Se presupone que ya se consiguió con la primera evangelización.
Mensaje evangélico: es la doctrina de Cristo. Pero entendida como
la ve la Iglesia.
Educar: es busca hacer crecer la semilla que Dios depositó en el
alma el día del Bautismo. No busca tanto dar muchas informaciones sobre el
mensaje de Cristo
Fe: es aceptar
lo que Dios nos propone. Requiere:
Entendimiento (acto de inteligencia). Pero nunca podemos llegar a
abarcar totalmente la grandeza infinita de Dios.
Aceptación (acto de voluntad). Después, la voluntad decide si
acepta o no los datos que ha recibido la inteligencia.
Gracia de Dios. Como la voluntad no recibe con total seguridad
sobre cuánto le presenta la inteligencia, necesita la ayuda de la gracia para
aceptar lo que está más allá sus posibilidades
3. La
catequesis como ciencia y como acción
La catequética es la ciencia que estudia cómo hacer mejor la
catequesis. Y, como todas las ciencias, tiene que actuar con un método
científico. Emplea además un lenguaje técnico y preciso. Pero, es diversa de la
teología como una ciencia.
La catequesis es además una acción. La catequesis trata la fe como
un tesoro para transmitirlo a alguien, al hombre de la calle. Tiene que llegar
a todo los estrados sociales y culturales. Tiene que dar repuestas a muchas
preguntas simples e intranscendentes. Pero siempre son preguntas que tocan la
vida diaria y los conflictos de las personas comunes.
Toda esta semana se han dado citas los
catequistas de esta unidad pastoral. Catequesis Familiar (Guías y ACN), de
bautismo, de novios, de Confirmación Jóvenes y Adultos, para seguir avanzando
en ser discípulos y misioneros que se encuentran con el Señor y lo anuncian. Se
da término con un paseo a las Rukitas de Reñaca el día sábado 07 de enero.
Recordamos con inmensa alegría el regalo de
tantos catequistas que participaron en estos talleres
de formación permanente para discípulos y misioneros
de Jesucristo para que en El tengan vida.
hacer
un poco de historia, hacer recuerdo de estos
años, el tiempo ha sucedido tan
rápido. Al ver el pasado vemos la
gracia derramada, las vivencias.
La memoria Histórica de tantos que han formado parte de esta
comisión, que han entregado su servicio
generoso, su tiempo, su disponibilidad. A cada uno nuestra
gratitud. También construir el presente y el futuro...
La Comisión Diocesana de Catequesis, comenzará a confeccionar recursos para ayudar a los catequistas, en su servicio, la idea es llegar a la mayor cantidad posible de catequistas, sobre todo a aquellos que les resulta difícil participar de otras instancias de formación. La idea también es generar un espacio de encuentro diálogo y reflexión.
También queremos hacerles llegar el material que va trabajando la comisión nacional“. Es una manera de seguir preparándonos de mejor manera para nuestra tarea y misión, apoyarnos en la formación, de iniciación a la fe a nuestros niños, jóvenes y adultos.
Así mismo los invitamos a comunicarse escribiendo a nuestros espacios de encuentro.
Esperamos que sea una ayuda para seguir creciendo en esta maravillosa misión de acompañar la educación de la fe.
Desde ya le animamos, con un abrazo Comisión Diocesana de Catequesis Valparaíso